
Ríe cuando todos estén tristes
“Porcel murió”. Así, con esas dos palabras lo vi en la portada de un tabloide mientras caminaba a la universidad. Nada de raro -pensé- ya estaba muerto para varias personas. Pocos sabían que vivía en California, en una comunidad evangélica. Para muchos, Porcel murió cuando Olmedo, su partner, se tiró de un edificio y así finalizó la pareja de oro de la comedia argentina.
El año pasado por razones, digamos narrativas, tuve que investigar sobre el paradero de Porcel. Y, claro, lo encontré penoso, pero, a la vez, atrayente. Un gordo termina en silla de ruedas predicando la palabra del señor por las playas de California. Me pareció una historia atrayente para practicar la pluma. Y lo fue.
Mi último recuerdo de Porcel fue en enero de este año. Iba en un bus a Buenos Aires y en la pantalla comenzaron a dar “Carlitos way”. No pesqué mucho la película, iba terminando “Rayuela” y estaba más interesado por la Maga y compañía. Porcel actuaba.
Hacía un papel chico. De un traficante o algo así.
No lo recuerdo muy bien.
Pero sí recuerdo que apenas apareció, el chico del asiento de enfrente le dijo a su papá: "Mirá viejo, el Gordo Porcel". Y yo dejé de leer sobre las calles de París y enfoqué la mirada en la pantalla del televisor.
Sí, era el gordo seboso y con canas. El mismo que veía junto a sus gatitas a escondidas de mis viejos.
En ese momento comprendí que no abriría las páginas de "Rayuela" por un buen rato.
sábado, mayo 20, 2006
viernes, mayo 19, 2006

¿Han intentado ponerse los jeans al revés? ¿No? bueno, yo lo solía hacer a los doce años, mientras en la tevé un par de raperos adolescentes jugaban básquetbol y rapeaban una pegajosa canción que decía “JUMP, JUMP”. Aunque, días después, encontré que no había nada más incómodo que tener en cierre por el lado del culo y preferí seguir intentando bailar a lo Michael Jackson. Y del dúo Kris Kross nunca más supe. Porque aparte de la moda de los jeans, sólo tuvieron un sencillo pegajoso. Por estos días su página en la web aún existe con todos los datos de esta banda para el deleite de alguien. Se supone.
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a la/s 1:57 p.m. 1 comentarios
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lunes, mayo 15, 2006

Cumpleaños eternos en un cielo funk
Flashback: 1995 y los Chancho salen al escenario de un Teatro Monumental que parecía caerse a pedazos. Tocan casi todo el “Peor es mascar Lauchas”, cierran con “Socio” y le dan el mejor regalo de cumpleaños que le pueden dar a un pre-adolescente. Luego me entero que a algunos integrantes se los habían llevado en cana por estar tomando una botella de pisco en la vía pública y que casi no pueden salir a escena. Pero igual la hicieron y dejaron, como siempre, la cagá.
2006 y el renovado Teatro ahora se llama Caupolicán, los Chancho llevan seis discos y esta vez los festejados son ellos. El ambiente no es igual, es mucho mejor. Y pese a que apenas conozco las canciones de sus dos últimos álbumes, simplemente me remito contemplar a los marranos que sí se sabían todas las canciones de memoria y que apenas dejaron escuchar a la banda en las tres horas de concierto.
Por estos días en que varios grupos nacionales se autoexilian, los Chancho en Piedra demuestran que no necesitan desterrarse de Chile. Si La Ley es la banda chilena que tuvo que arrancar, los Chancho son la banda nacional que cuesta imaginar radicada en Europa o tocando para latinos en una playa de Miami en un show de MTV.
Y ésta última frase la anoto en una libreta mientras el “Viva Chile mierda y los Chancho en Piedra” de ocasión es canturreado, gritado, sudado y lo sigue un Cumpleaños Feliz junto a los cientos de juanitos levantados. Porque concierto tras concierto los juanitos parecen renovarse, lo que hace que ver a los Chancho en vivo siempre tenga una pizca de novedad. Como esta vez en que sobresalían un juanito de gato cósmico, otro de Ruperto, uno inspirado en la monja gorda del video “Guach Perry” y hasta uno de, ehh, Juanito Yarur.
Los mejores cumpleaños son los en que no sólo al cumpleañero le regalan algo, sino cuando todos los invitados se marchan con un puñado de los dulces de la piñata para la casa. Y por eso el concierto del viernes dejó tanto a los festejados felices como a los fans que vinieron desde Conce, Arica, Valpo y un larguísimo etc. Porque los Chancho, con doce años en el cuerpo y mucho, pero mucho carrete, siguen siendo el edén del funk-rock nacional. Amén.
Y gracias a Felipe por pegarse el pique al Mercur.
a la/s 5:10 p.m. 0 comentarios
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